Estaba arrinconada, desarticulada, sin capacidad de operación. Secaron su poder político y los golpes a su poder económico fueron relevantes. No se podía decir que ‘ya no existía’, porque su historia recuerda que no es de las que se rinden, pero claramente no se encontraba ni cerca del clímax de su influencia. Habían quedado atrás aquellos tiempos en que tenía sometidos a varios gobernadores y chantajeado al presidente. Lejos de las épocas en que mandaba sobre la educación en México. Pero supo jugar del lado ganador en 2018. Se mostró intacta su intuición política. Se alió con el entonces candidato Andrés Manuel López Obrador y él la resucitó de entre los muertos (según las Escrituras) de la política nacional. Se supone que estaba enferma de muerte, pero hoy goza de cabal salud. Y desde esa posición empieza a recorrer el camino que conoce: ir por la suya, se le ponga quien se le ponga enfrente; privilegiar sus intereses, no los de la educación de los niños, y si hace falta, volverse rival del mismísimo hombre que la resucitó, aunque ese hombre hoy despache en Palacio Nacional.

El párrafo anterior aplica lo mismo para Elba Esther Gordillo que para la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE). Reléalo. Se parecen más de lo que quisieran. Se critican y dicen odiarse, pero son idénticas, se mimetizan y buscan el mismo jugoso botín: la educación. Recuperar lo que alguna vez tuvieron: el control total.

En los últimos días se ha mostrado una disputa entre la CNTE y el presidente López Obrador. Él les prometió en campaña derogar la reforma educativa. Y no les ha cumplido: los expertos que se han metido a detalle calculan que la reforma educativa de la 4T mantiene entre 50 y 70% de ‘la mal-llamada’ reforma de Peña Nieto.

Pero no puede quejarse el presidente López Obrador. Él es responsable del resurgimiento de la CNTE. Si bien en la recta final del sexenio del presidente Peña Nieto le dieron oxígeno (dinero, pues), la Coordinadora ya no era ni cercanamente lo que solía ser: le arrebataron el control de la educación en los estados donde tiene mayor presencia, le congelaron las cuentas, le retiraron el control de la asignación de plazas de maestros, le quitaron el IEEPO oaxaqueño (fuente estratégica de poder y recursos), le abrieron a varios dirigentes procesos judiciales, les restaron capacidad de movilización.

Y ahora, está de vuelta, lanzada contra el presidente que le tendió la mano y le dio respiración de boca a boca.

Igual Elba Esther Gordillo. Detenida, exhibida en acusaciones de corrupción y dispendio, desprestigiada (bueno, eso ya estaba, pero más), su partido en otras manos, su sindicato también, mermada en sus capacidades políticas y en alguna medida económica, supuestamente enferma, arrinconada.

El que las resucitó que pague la factura. Ya lo está haciendo.

 

SACIAMORBOS
El presidente vetó por sospechas de corrupción a tres farmacéuticas. Maypo entre ellas. Un diputado de Morena en la CDMX y un exconstituyente de este partido han de estar muy preocupados. Lo señalamos hace cuatro meses en estas Historias de Reportero.

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