¿Quién dijo que el fútbol sólo era para hombres? Son muchas la mujeres a las que les gusta e incluso lo juegan de manera profesional con grandes resultados; tantos, que en poco tiempo esta categoría ha logrado posicionarse dentro de los deportes de mayor atracción y con gran respeto.
Una de las figuras que hoy por hoy ha obtenido el reconocimiento a nivel nacional, y que se ha colado en el gusto internacional, es Iris Adriana Mora Vallejo, joven nacida en Cancún un 22 de septiembre de hace 26 años. Tras 11 años como seleccionada nacional, ostenta el haber participado en las olimpiadas del 2004, dos juegos panamericanos (1999 y 2003), una copa de oro (2000) y una copa mundial (1999).
Es increíble ver que con una figura tan menuda sea una de las futbolistas mexicanas más importantes de nuestro país; pero al charlar con ella y escuchar la pasión como se expresa del fútbol, su estatura se incrementa sobresaliendo más allá de todo límite.
Nace una estrella
Sus papás, Gerardo Mora y Victoria Vallejo, llegaron a Cancún con miras a forjarse un destino. Y fue aquí que Iris nació. “Mi infancia ha sido la mejor etapa de mi vida. Tuve la fortuna de nacer en Cancún por lo que para mí era sólo disfrutar lo que el lugar ofrecía y realmente nunca padecí nada. Imagínate vivir en un lugar donde lo único que te rodeaba era una selva y un mar hermoso que nunca te cansabas de explorar. En mi casa había árboles frutales que me gustaba escalar junto con mis hermanos y amigos. Eran días increíbles, divertidísimos. Un mundo fascinante por descubrir y experimentar para cualquier niño. Era muy común que nos subiéramos a las casas para bajar de los árboles mangos, guayas, nanches... qué mejor niñez que estar en un ambiente súper sano”.
Iris pertenece a una familia declarada firmemente aficionada al fútbol. Su papá fue jugador durante su juventud, aunque no profesionalmente, pero fue un gusto que transmitió a sus hijos, Paty, Gerardo, Iris y Daniel.
Iris comenzó a tener un acercamiento más directo a los 3 años de edad, cuando comenzó a dar sus primeras patadas. “Me encantaba sentir esa sensación de patear el balón. Además en Cancún había un ambiente súper sano y como no había nada, pues nos dedicábamos a hacer deporte. Hice también natación básquetbol, atletismo y Tae Kwon Do”.
Pudiera pensarse que en su calidad de niña, fuera censurada en su gusto por el fútbol, y fuera encaminada hacia las muñecas, pero por lo contrario, a su papá le encantaba la idea de que Iris lo jugara, tanto, que cuando inauguró la liga Guillermo Cañedo incluyó a Iris en ella cuando apenas tenía 6 años de edad, convirtiéndola en la única niña futbolista.
“Me acostumbré a jugar con los hombres. Eso me hizo muy fuerte en todo sentido; primero, porque luego de haber jugado con hombres, los golpes de las mujeres ya no duelen tanto; y segundo, porque eso forjó mi carácter haciéndome muy competitiva”.
En esta liga estuvo hasta los 13 años cuando formó parte de un equipo ya conformado únicamente por mujeres, escalón que le sirvió para que dos años después fuera invitada a ser seleccionada nacional. “Representaba a Quintana Roo en un nacional, y como fui la jugadora con más goles en el torneo, me invitaron a un campamento con la Selección Nacional Femenil, que en ese momento se encontraba en plena reestructuración. Ahí he permanecido hasta el día de hoy”. |
“Mi papá era hotelero, y los primeros años de mi vida vivíamos en varios lugares de la República Mexicana. Pero íbamos y veníamos a Cancún. A partir de la secundaria ya nos establecimos aquí definitivamente”. Fue en esta etapa cuando obtuvo, por medio del fútbol, una beca para estudiar Literatura en la Universidad de Los Ángeles donde jugó dentro de la liga colegial de los Estados Unidos.
El representar a su país en uno de sus mayores orgullos. “Siempre me visualicé haciendo lo que hago”, comenta esta joven futbolista que goza sobremanera el patear un balón, el hacer jugadas de encanto y meter goles memorables, abriendo camino a nuevas generaciones en este deporte hasta hace poco tiempo considerado para hombres. “La visualización siempre ha sido parte de mi vida, de mis éxitos”. Y una de sus visualizaciones que pronto verá concretadas, es la de jugar profesionalmente en el 2009 en Estados Unidos. “Como mexicana, me voy a jugar a la liga profesional americana”, comenta emocionada.
“Aunque crecí viendo fútbol varonil, nadie nunca me dijo que fuera imposible para las mujeres. Estamos en un país donde el mexicano es aficionado al fútbol. Es el deporte número uno en México. Los papás, o quisieron ser futbolistas o tuvieron algo que ver con el fútbol, y en su mayoría canalizan a sus hijos hombres hacia este deporte llevándolos a las fuerzas básicas del equipo que más les gusta, pero ¿qué pasaba cuando tienes hijas? México ya se encuentra preparado para aceptar mujeres futbolistas. Ahora vemos como los hombres llevan a sus hijas a jugar fútbol y puedas tal vez ver a tu hija en unas olimpiadas, en un mundial o en unos panamericanos. Se está convirtiendo en un deporte más”.
Por lo mismo es una de las principales promotoras por fomentar el deporte entre las jóvenes. “Todo lo que ha hecho la selección femenil ha sido muy bien aceptado. Esta generación de seleccionadas, le ha abierto las puertas a todo el fútbol femenil , en donde incluso han surgido ya una liga de escuelas privadas”.
“Tenemos muy buen nivel aunque nos encontramos en una etapa de transición. Hubo una generación muy interesante con grandes jugadoras como Maribel Domínguez “Marigol” o Mónica González, donde todas llevamos más de 11 años como seleccionadas y lo que hemos logrado es tener es una selección Sub 20 y otra Sub 17. Cosa que no existía cuando comencé a los 15 años porque habíamos gente de todas las edades, incluso, había una seleccionada que tenía 35 años”.
CancÚn, ¿semillero de mujeres futbolistas?
Sus jugadas han dado mucho de qué hablar, pero sobre todo las acciones que a raíz de pertenecer a este núcleo deportivo, le han permitido tener un acercamiento con la gente, con su público, con fans y aún con los que no lo son. Iris, además de poner en alto el nombre de México, y por ende el de Cancún, expone a todas luces su gran preocupación y ocupación por lograr que las mujeres mexicanas sean acreedoras a una buena capacitación en el ámbito futbolístico.
Por ello, actualmente se encuentra desarrollando un proyecto encaminado a fomentar en las niñas el gusto por este deporte. “Quiero traerles a las niñas lo que yo no tuve en base a toda la experiencia que he logrado en el fútbol. Estoy haciendo unos campamentos donde las niñas tienen contacto con mujeres profesionistas del fútbol. Lo estoy organizando junto con otras seleccionadas nacionales y lo vamos a llevar a toda la república. Quiero que las niñas tengan un lugar donde entrenar y que vivan una experiencia profesional para que se motiven. La idea no es sólo para gente que quiera jugar fútbol; estoy metiendo talleres de nutrición, psicología del deporte, liderazgo. Todo involucrado en el deporte”.
Pero el interés de Iris va más allá de otorgar unos días de campamento deportivo. “Toda persona que hace deporte se vuelve competitivo, se forja el carácter, por lo que es muy positivo. Pretendo ser el enlace con la Selección Nacional y con universidades, ya que tengo varios entrenadores a nivel colegial a los que estaré invitando a estos campamentos y si hay una niña con potencial y si quiere dedicarse a esto, la apoyaré al 100% , algo que yo no pude por la época en la que esto no era tan común”.
Iris es una persona que tiene muchos sueños y muchos de ellos concretados. “La verdad es que me siento completamente realizada por ver que mis visualizaciones se han ido dando. Soy una mujer de retos y no me da miedo aventarme a hacer cosas. Soy una persona que confía en que podemos tener una mejor sociedad, pero debemos comenzar por hacer los cambios en nosotros”.
Así, esta chica que se considera una mujer tranquila, apasionada, buena amiga, buena hija y hermana, siempre pendiente de aportar algo positivo a la vida de los demás, tiene mucho camino por recorrer aún, representando a Cancún, a México y a todas las mujeres mexicanas que como ella, luchan por llevar a cabo sus más grandes sueños sin limitantes de genero.
“Me gusta el Cancún de hoy y máxime que veo deporte por todos lados. Siento que hay disciplina. Me gusta que se está considerando más que un lugar de fiesta, un lugar para hacer deportes. Pero me gustaría que hubiera mayor número de espacio deportivos para mujeres, siento que es lo que falta”, finaliza. |