El Caribe, la música, la belleza, los desafíos y la juventud -esa terca y necesaria rebeldía- son retratados en este libro ganador del Premio Nacional de Novela Gráfica 2018. No es una historia de Cancún,
aunque los paralelismos son palpables

David ‘El Dee’ Espinosa Alvarez, autor del libro, cuenta una historia que no es ajena a muchos que han nacido y crecido en Cancún; una historia de trabajo, problemas económicos, sueños de superación, mucho skate, migración, noches de música, rebeldía, y sobre todo, amistad. Es desde la ciudad ficticia de San Tolok, donde a través de tres personajes -que anhelan ser músicos- narra el ambiente nocturno en el que viven.

La obra adquiere tintes semibiográficos, pues no puede separar el hecho de que varias de las situaciones que plasma las vivió o las vio muy de cerca, hecho que generó que la obra tenga un matiz y profundidad que le da personalidad, y al mismo tiempo, intimidad.

En ‘Nido de serpientes’ encontramos skatos, rockeros, jóvenes con ganas de vivir noches de fiesta y amanecer en la orilla de la playa compartiendo sus sueños; plasma a trabajadores de hotelería de día, y boxeadores de tarde y noche; también a policías corruptos -con jefes aún más- pero sobre todo, una ficción con muchas verdades.

Realizado con la colaboración de amigos, el libro obtuvo el primer lugar nacional en la categoría Novela Gráfica, de la Editorial
Tierra Adentro en 2018.

Con una trama colmada de humor, la obra muestra el fin de la banda ‘Los macehuallis’, cuyos integrantes buscan descubrir su sendero hacia la adultez. Dedicados de tiempo completo a la música y a la diversión, se encuentran con un giro inesperado en sus vidas, donde la policía turística de San Tolok juega un papel fundamental. Al final, los tres ya no serán los mismos.

“¿Puedes creer que hay un lugar así?”

San Tolok es un lugar que divide a los que viven en la zona hotelera, de quienes habitan en la ciudad; a los que están en la playa acostados en los camastros disfrutando una cerveza, de quienes las sirven. Historias de quienes de día trabajan y de noche se van de fiesta hasta el amanecer; de los que tocan música o practican box con el sueño de alcanzar el éxito y cambiar de lado de la ciudad donde viven. Marca distancias entre los restaurantes caros, de los ‘toquines’ en bodegas y casas; de los delincuentes y quienes sufren las consecuencias. Se trata de una descripción implícita del lugar de origen del autor: Cancún.

Es la historia de amigos, como los que David tuvo en Cancún; de cuando salían a jugar a las calles o iban a la playa cada que se les ocurría, y que vieron cómo poco a poco la ciudad en la que crecieron, se fue transformando -la mayoría de los adultos piensan que a los adolescentes no les afectan ciertas cosas o noticias-. Es así, como a través de ‘Nido de Serpientes’, alza la voz y cuenta todo desde su perspectiva.

En la presentación de la obra en Cancún, David aclaró que no se trata de un libro de protesta, sino la perspectiva de un joven sobre su ciudad y los cambios que ha tenido, de los desastres naturales y políticos; de la llegada de gente buena y mala, que la han hecho insegura; un lugar donde ha permeado el narcotráfico y la corrupción de las autoridades, tanto, que rompió la tranquilidad que muchos llegaron a sentir y vivir; sin embargo, recalcó que se siente muy orgulloso de ser
cancunense.

Al final, cuando llegas a la última página, ‘Nido de serpientes’ parece más una carta de amor a los amigos, a la vida en las calles y playas, pero sobre todo, a la ciudad que vio crecer a ‘El Dee’: Cancún.

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