Yessica Lara: “Los cuentos me sanan el alma”

Yessica Lara: “Los cuentos me sanan el alma”

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Conocedora y apasionada de la cultura viva de Quintana Roo, Yessica Lara es una empresaria con grandes ambiciones para Cancún: convertirla en una ciudad que atraiga el turismo cultural, al nivel de las grandes urbes del mundo.

Yucateca de nacimiento y cancunense desde que llegó junto con su familia, en 1976, a los siete años, guarda recuerdos de una infancia feliz, plena, abundante de tarántulas, coatís, tigrillos, “pero más que nada, de tucanes por todos lados”. Desde pequeña se interesó por cosas muy diversas: fue porrista, bastonera, abanderada; luego entró a natación, atletismo y básquet; más adelante, fue bailarina en el grupo de danza folclórica de su escuela y del municipio.

A los veinte se casó, tuvo a sus hijos, se dedicó a los negocios familiares por un tiempo. Posterior a su divorcio, Yessi obtuvo la licenciatura en Administración de Empresas. Fue en ese tiempo cuando ingresó al Instituto de Investigación y Difusión de la Danza Mexicana, A.C., (IIDDMAC) donde fungió como delegada de Quintana Roo.

“En esa época nuestro estado solo contaba con los bailes que habían sido  inventados por un maestro de Guerrero. Era necesario, entonces, ir tras las huellas de nuestras raíces, con el fin de registrar las tradiciones y expresiones culturales. 

Vimos bailar a los garífunas: soca, calipso, punta rock, reggae…”, recordó. “Son ritmos que hasta la fecha se bailan en Chetumal, pero muchos no saben que forman parte de su identidad”. Visitaron los pueblos y comunidades más remotas. “También recibimos el apoyo invaluable y desinteresado de antropólogos del INAH y especialistas en diversas ramas”.

En Isla Mujeres oyeron hablar de los sones que los isleños aprendieron a bailar cuando escuchaban la radio cubana; también asentaron en sus registros las fiestas de la vaquería en Cancún, allá por Rancho Viejo, en donde inclusive tienen un ruedo. En Cozumel tomaron nota de las fiestas de El Cedral, “ligada a la Guerra de Castas; y el Carnaval, donde se presenta la Guaranducha, una especie de sátira política… Acuérdate que de ahí salen los gobernadores”, remató, con un dejo irresistible de travesura.

Llegaron al Quintana Roo profundo. “Muy pocos hemos tenido la fortuna de estar dentro de las fiestas en la zona maya. La primera vez entramos con mucho miedo; siempre te están observando, siguiéndote desde que llegas. Cumplimos con todas las reglas: no llevábamos zapatos, fuimos vestidos de blanco, sin maquillaje, sin cámaras. Ellos recibieron nuestra ofrenda de velas y nosotros aceptamos el atole que, sí o sí, te lo tienes que tomar”.

Dice que entraron a “la gloria” de la iglesia sin saber que estaba prohibido. “De castigo nos tuvieron horas de rodillas sin podernos levantar, hasta que se acabara el rezo. ¡El antropólogo que había logrado que nos aceptaran en la fiesta nos quería ahorcar!”.

Cuando estaba en la asociación, Rodolfo Solmoirago y Alkis Raftis, presidentes de la CIAD y de la CID UNESCO , respectivamente, le insistían en que hiciera un concurso de danza en Cancún. “El primero fue en 2009, con la asesoría a distancia de ambos”. Hoy, diez años después, el Concurso Internacional Cancún Danza CIAD, que se celebra dos veces al año, ha contado con la participación de academias provenientes de hasta diez países. “Es un concurso primordialmente evaluativo, no competitivo, en el que todos ganan; el premio real es el dictamen que te da el jurado. Esto ha logrado elevar el nivel dancístico de las academias de baile participantes, tanto locales como extranjeras”.

En 2007 conoce a Walter Díaz, un actor uruguayo especializado en la cuentería, y tres años después organizan juntos el primer Festival de Narración Oral ‘Contigo sí Cuento’. Desde ese entonces traen a los mejores cuenta cuentos del mundo, quienes comparten no solo su impresionante talento, sino la visión social de Yessi: “Quiero dejar una semilla; que la gente se lleve, además de una historia bien contada, algo que los haga felices y los haga crecer”. Así, se presentan en las secundarias y preparatorias de la ciudad con un programa de Prevención del Embarazo Adolescente, que ha dado resultados muy satisfactorios.

“A mí los cuentos me sanan el alma”, dijo con su voz honda y sabia. “Si estoy deprimida, después de una sesión de cuenta cuentos, salgo riendo, emocionada y feliz”.

Yessica Lara: “Los cuentos me sanan el alma”
Yessica Lara: “Los cuentos me sanan el alma”

Inquieta y de altos empeños, Yessi abrió en 2013 su academia Cancún Danza, cerca de Puerto Juárez; y lleva casi una década realizando encuentros de danza árabe, en los que asegura la presencia de exponentes de fama mundial. En todo este abanico de posibilidades, ella facilita la biodanza como una herramienta por medio de la cual “las personas pueden conectarse con el universo y consigo mismas; evolucionar para que todo lo que hagan sea para su crecimiento, y les dé felicidad”.

“Crecí muy feliz en Cancún, muy plena”, respondió convencida, cuando le pregunté cómo es que en un lugar donde la oferta es sol, playa y relajo, ella apuesta al arte y la cultura. “Son detonantes para que estés feliz toda tu vida y no necesites otras cosas”.

Dice que Cancún necesita un líder que integre a la comunidad artística así como espacios dignos para los artistas.

“Es necesario que los gobernantes conozcan y reconozcan que en Quintana Roo tenemos cultura viva; nuestras manifestaciones culturales son reales y se viven día a día, no como en otros estados de la república, en donde solo viven del recuerdo”. Habló, por poner un ejemplo, de la música que se toca en la zona zaya, la Mayapax, compuesta “si es que hay dinero, de bombo, tarola, tambor y flautín”.

“A veces los músicos no pueden presentarse por la simple razón de no tener un instrumento. Lo mismo pasa con las fiestas donde se baila la cabeza de cochino. Están en peligro de perderse simplemente por una cuestión de dinero, pues a veces ni para eso les alcanza. Menos la de Cozumel”, advirtió, nuevamente, en broma. “Ahí, como son
políticos, presentan hasta 80 cabezas en una sola
fiesta…”.

Al mando de una empresa familiar, logra equilibrar ambos aspectos en su día a día. Su hija mayor Yessi, “una bailarina nata”, le ha dado un nieto, Emiliano, de quien dice estar locamente enamorada. Arturo, su hijo, está a cargo de la academia, y con él hace “muy buena mancuerna”.

-Solo me rodeo de gente feliz. No me gusta trabajar con personas que se quejan siempre.

-¿Y cómo le haces para saber quién es feliz y quién no? -pregunto, curiosa.

-Es que estar cerca del arte y la cultura te vuelve sensible. 

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