Xueños, la historia de Quintana Pali y Xcaret

Xueños, la historia de Quintana Pali y Xcaret

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Miguel Quintana Pali nos cuenta sobre su aventura al escribir ‘Xueños’, la historia detrás de Xcaret —el mejor parque del mundo— y se sincera con su vida privada y profesional, además de los momentos de prueba que enfrentó para germinar su visión

Presentado el pasado 9 de octubre en Cancún, el empresario señaló que al comienzo, cuando el grupo editorial Penguin Random le propuso ser parte de una saga de libros sobre personas emprendedoras, lo rechazó.

Pero no fue por la insistencia de los editores que Quintana Pali cedió, sino porque aceptaron la condición de que fuese escrito como él quería contar su historia, a través de un viaje fresco, dinámico, lleno de anécdotas, y sobre todo, consejos de emprendimiento. Por primera vez en su vida, Quintana Pali sonrió al señalar que “recibí un cheque fuera de mis negocios, es decir, por una empresa que no me perteneciera”.

“Escribir un libro fue una buena decisión, en un buen momento. He de confesar que al principio no quería hacerlo, pues además sentía que era como aceptar que había culminado ese capítulo de mi vida, y la verdad es que sigo teniendo muchos sueños de parques cada vez más grandes, más atrevidos e innovadores, buscando siempre que uno supere al otro”, expresó para Cancuníssimo el hombre que visionó Xcaret
desde sus oficinas en el parque.

Innovación en letras

“Ahora que tengo en mis manos el libro es mejor de lo que pensaba. Recuperé parte de mi esencia, de varios capítulos de mi vida, que gracias a mis tres hermanos volví a recordar, y es que uno tiene tantas cosas en la mente que varias se van al baúl del olvido”, se sinceró.

Añadió que con este libro busca invitar a todos los soñadores como él, a convertirlos en realidad. “Lo primero que deben de hacer es escribir cada uno de sus sueños; luego deben pensar qué acciones tienen que hacer para lograrlo, y muy en especial, que se atrevan; y sí, tendrán que tocar muchas puertas y se van a caer, pero siempre tendrán que levantarse con más fuerza e impulso y con lecciones aprendidas que les harán saber que ese no era el camino correcto”, recomendó.

Sobre la importancia de perseguir las metas en los tiempos correctos, señaló: “Claro, se escribe y se dice fácil, pero no es así, por lo que los invito a empezar ¡ya!, entre más jóvenes mejor, y no es porque sean más innovadores o tengan más imaginación, es porque tienen menos compromisos, a diferencia de un adulto que ya tiene hijos, una casa, un automóvil que pagar o varias deudas. Un joven tiene menos responsabilidades y un camino más largo de prueba y error, lo que le ayudará a aprender lecciones más pronto”, dijo.

También acotó que la edad no es un impedimento para emprender. “Si eres adulto o una persona de la tercera edad, como yo, no importa; México necesita de gente que tienen esa fórmula de combinación: soñadores + realizadores= emprendedores, que ponen los pies en la tierra y se atreven a correr riesgos, por lo que mi principal consejo es que analicen bien sus sueños, piensen qué podría hacer la diferencia del producto, que lo haga único y mejor a los que ya existen en el mercado, ya que como ustedes hay millones de emprendedores queriendo triunfar, así que asegúrense de ir por el camino correcto para cumplir su objetivo”, expresó.

De la infancia a Xcaret

En su libro, Quintana Pali habla de las diferentes etapas de su vida, así como de las tres vertientes emprendedoras que ha tenido en los años: tendero, parquero y hotelero.

“Además, doy ejemplos de mis aprendizajes a través de mis éxitos y caídas, el cómo me levanté. A mis 73 años de edad, mientras muchas personas piensan en jubilarse, yo continúo soñando en crear cosas en México cada vez mejores y más atrevidas”, enfatizó.

Recordó que durante su infancia, la convivencia con sus padres fue hermosa. “Él era un hombre de un corazón muy bondadoso, y ella una mujer que nos felicitaba con gran efusión si hacíamos bien las cosas, pero al mismo tiempo era muy estricta si teníamos un mal comportamiento. Con mis hermanos pasé grandes momentos. Somos una familia unida. Pienso que desde pequeño ya me comportaba como un adulto”, confesó.

Miguel Quintana estudió arquitectura e inició con algunas tiendas de diseño de muebles en la Ciudad de México, sin embargo, el destino lo hizo adquirir cinco hectáreas en el Caribe Mexicano para construir una casa de descanso, pero cuando conoció el lugar se impactó de lo hermoso que era y pensó que era demasiado para que sólo lo disfrutara él y su familia, tenía que ser conocido por todo el mundo.

Nace próspera alianza

Fue así que empezó a soñar con la creación del parque Xcaret. Necesitaba un terreno más extenso y de inversionistas que desearan sumarse a su locura. Se acercó a los propietarios de los terrenos aledaños, tratándose de los hermanos Constandse, de vocación hoteleros, quienes en principio no estaban convencidos de invertir y deseaban solo seguir con sus empresas, pero finalmente accedieron.

A la fecha, esa decisión germinó en siete parques, cuatro paseos a zonas arqueológicas y un hotel de 900 habitaciones; en todos se busca resaltar el amor por México, desde su riqueza natural hasta su cultura, música, gastronomía, y muy en especial, su gente.

En realidad, la idea de ser hotelero no había pasado por su mente, y pensaba “no entiendo por qué quieren construir un centro de hospedaje si hay alrededor de 500 hoteles de lujo en Cancún y la Riviera Maya; de parqueros casi vamos solos, no tenemos tanta competencia”, pero hace siete años detectaron que los hoteleros para vender cuartos, utilizaban ‘de gancho’ obsequiar entradas al parque Xcaret y entonces pensaron que si ya tenían los parques, era hora de ofrecerlos como si se tratara del patio de diversión del hotel, y crearon el concepto All Fun Inclusive.

Valor a su capital humano

Hoy, tras dos años de haber abierto las puertas del Hotel Xcaret México, tienen la fortuna de siempre tener la ocupación alta, y lo que más gusto le da, es que las personas que laboran en el ramo turístico, buscan ser colaboradores de la empresa porque, entre las principales cosas que les agradan, es que se promueve la unión familiar y condiciones más éticas de trabajo. “No tenemos ninguna pagadora. Ofrecemos todas las prestaciones de ley e impulsamos a que también sean emprendedores, y si tienen buenas ideas para mejorar las actividades en los parques, tours y hotel, las aplicamos. Siempre los estamos capacitando para que mejoren su desempeño; la política es que si los colaboradores están bien en todas las áreas de su vida, lo van a reflejar en su trabajo”, explicó.

Uno de sus sueños que está realizando es Xibalbá, en Yucatán. Se trata de nueve cenotes conectados entre sí, que forman un círculo. Algunos son abiertos, a los que cataloga de los más bellos que ha visto en esas tierras. Cada uno tendrá diferentes actividades como kayaks y tirolesas. Todo el desarrollo cuenta con los permisos adecuados, respetando la naturaleza, y se espera que en 2021 entre en operaciones.

Pero Quintana va más allá, pues proyecta otro parque, también en Yucatán, en un terreno a 45 metros por arriba del nivel del mar. Ahí no hay cenotes, pero existe otro tipo de belleza en el paisaje, pero aún le falta mucho por hacer y camino que recorrer, por lo que desearía que los días fueran más largos, y en su camino la vida le diera tiempo extra para continuar aquí.

Recalcó que la mejor escuela es la vida, y lo que más enseñan son los viajes, por lo que invita a los mexicanos a disfrutar de su país, al haber tenido la fortuna de haber nacido en la nación más rica del mundo, ya que cada uno de sus 32 estados es como si fueran un país con su propia cocina, bailes, lenguas, paisajes únicos, y una vez que conozcan bien México, viajen al extranjero.

Para él, su mayor distracción es visitar los cenotes junto con su familia, el inframundo es una de las cosas que más le apasionan y que lo arraigaron a esta tierra, a las orillas del Caribe.

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