¿Los gatos son menos cariñosos y amigables que los perros?

¿Los gatos son menos cariñosos y amigables que los perros?

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Los perros parecen casi biológicamente incapacitados para esconder sus emociones: se agitan, resoplan o mueven la cola dándonos una pista de si están contentos, nerviosos o simplemente felices.

Los perros serían terribles jugadores de póker. Podemos leer sus señales con mucha facilidad.

Los gatos tienen también un lenguaje corporal sofisticado: muestran su estado de ánimo moviendo la cola, erizando su pelaje, o con el movimiento de sus bigotes y orejas.

Un ronroneo muestra por lo general (aunque no siempre) que es amigable y está contento.

Es un signo confiable para darnos cuenta de si el gato está en modo amigable o si es mejor dejarlo solo.

A pesar de que fueron domesticados hace miles de años, los gatos todavía tienen mala imagen.

Su independencia, que es vista por muchos como una ventaja, es considerada por otros como egoísmo e indiferencia.

Sus detractores dicen que solo muestra afecto cuando su plato de comida está vacío.

Quienes tienen gatos dicen, por supuesto, que esto no tiene ningún sentido, y que su vínculo con ellos es tan fuerte como lo es una relación con un perro.

Pero ¿por qué persiste esta imagen del gato indiferente? ¿Y cuánto tiene de cierta?

¿Los gatos son menos cariñosos y amigables que los perros?
¿Los gatos son menos cariñosos y amigables que los perros?

La clave está en su domesticación

Una clave sobre la imagen de los gatos puede venir, en primera instancia, de cómo fueron domesticados.

Fue un proceso mucho más gradual en comparación con la domesticación de los perros, y los gatos fueron quienes dirigieron el proceso.

Los primeros gatos domesticados comenzaron a aparecer en poblaciones neolíticas en el Medio Oriente hace cerca de 10.000 años.

No dependían de los humanos para sus alimentos, sino que estos los alentaban a buscarlos ellos mismos, y a proteger los cultivos y los almacenes de comida de las ratas y otras pestes.

Nuestra relación con ellos fue, desde el principio, más distante que con los perros, que nos ayudaban a cazar y que dependían de los humanos que compartían con ellos el botín de caza.

El gato que hoy día puedes ver acurrucado en un sofá o encima de la biblioteca comparte muchos de sus instintos con nuestros ancestros predomesticados (el deseo de cazar, de vigilar un territorio, de protegerlo de otros gatos).

¿Los gatos son menos cariñosos y amigables que los perros?
¿Los gatos son menos cariñosos y amigables que los perros?

Están más cerca de lo que eran antes que los perros

Nuestra domesticación solo los ha alejado en parte de su vida salvaje.

“En su mayor parte, son los humanos los que no han entendido bien a la especie”, dice Karen Hiestran, veterinaria y administradora de International Cat Care.

“Los perros y los humanos son muy similares y han vivido juntos por mucho tiempo. De alguna manera, hubo una coevolución. Con los gatos, es mucho más reciente. Vienen de un ancestro solitario que no es una especie social”.

El gato salvaje africano del que domesticamos a nuestros gatos, el Felis lybica, tiende a llevar una vida solitaria, en la que solo se reúne con otros cuando es momento de procrear.

“Los gatos son los únicos animales asociales que han sido domesticados. Todos los otros animales que hemos domesticado tiene un vínculo social con otros miembros de su especie”.

 

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