Adriana Inés Mora Cubillos es el vivo ejemplo de superación de vida, de romper paradigmas y liberarse de las cadenas de la violencia, para sacar adelante a su familia y su carrera profesional, además de buscar permear en la sociedad cancunense con su trabajo altruista.

Originaria de Minatitlán, Veracruz, llegó a Cancún en julio de 2004 con el padre de su hija.

Y en sólo 6 meses su vida dio un giro de 360 grados, para transformar su situación hacia un resultado positivo.

Violencia en el hogar

“Con él viví  maltrato intrafamiliar. Estando lejos de mi familia, de papá, mamá y abuelos, fue fácil para él tener influencia sobre mí y así empezaron los golpes, él desató toda su furia hacia mi persona y hacia mi hija, al grado de intentar apuñalarme”, recuerda.

Un ‘coctel’ de factores se conjugaron para sumirla en esta situación:

  • Aislamiento
  • Adicciones de su marido
  • Celos
  • Baja autoestima
  • Violencia económica

Sin embargo, se dio cuenta de que tenía que terminar con ese martirio y decidió ‘romper esas cadenas’.

“Yo me quedé absolutamente sin nada, no quería hablarle a mi familia y decir que tenían razón. ¿Qué me dio las fuerzas para dejarlo? Dios, definitivamente”.

Giro radical en su vida

Una vez fuera de la relación, trabajó limpiando casas para subsistir, esperando la liquidación de su trabajo de Pemex en la refinería de Minatitlán, pero en el proceso, el 6 de noviembre de ese mismo año, se le abrieron las puertas para continuar con sus aspiraciones profesionales.

“Conocí al dueño de una inmobiliaria, a mí me gusta hablar mucho y se me dan las ventas, entonces me dio la oportunidad de couchearme y trabajar en mi autoestima. Entré a una iglesia y también empiezo a trabajar conmigo, en el sentido de perdonarme por haber permitido todo ese maltrato, allí empieza mi proceso”.

Desarrollo profesional y altruismo

De esta forma inicia su camino a las asesorías inmobiliarias, profesión a la que se dedica desde ese entonces hasta la fecha, pasando por la Asociación Mexicana de Profesionales Inmobiliarios (AMPI), en la administración de Esthela Balmaceda, de allí fue asistente personal de Jorge Casares Castellanos, entre otros trabajos, hasta que se independizó.

Otra parte de su vida que fue desarrollando a partir de su situación personal, es el aspecto altruista, enfocándose en ayudar a las mujeres que sufren de maltrato intrafamiliar, pero también a los niños, que son los más afectados por estas situaciones.

También está ayudando a animales maltratados o en situación de calle y a un sector olvidado de la población, que son los adultos mayores.

“Todos necesitan de todos, entonces hay que dar, hay mucha necesidad, los abuelos por ejemplo tienen mucha necesidad, hay abuelitos desamparados”.

Destacó que su motivo principal es ayudar a la mujer, los niños y los abuelos, “porque todo viene en conjunto, estamos enlazados”.

“Si un niño crece con valores, con principios, en un ambiente sano, vas a ser un buen ciudadano, pero si crece en un entorno de violencia, su miedo se transforma en violencia, es una cadena que debemos romper”.

Jesús Faudoa

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